jueves, 13 de agosto de 2015

Benito, el hermano de Elena.

Murió Benito Luna. Hermano de Elena, mi abuela. Fueron cuatro y poco a poco fueron desapareciendo de la faz de la tierra hasta que quedó él, el mayor de todos, postrado en una cama. Dejó de escuchar hace tiempo. Apenas y veía, mamá dice que él tenía ya más de noventa años. Murió prácticamente solo. Al morir su esposa se fue a vivir a la casa de la abuela, después de fallecer la abuela el tío quedó a cargo de la única hermana de mamá. ¿Qué si tuvo hijos?, sí, dos, uno de ellos falleció pocos días después de haberse casado y su hija, vive en un barrio en una de las montañas del pueblo. Su hija y él se abandonaron, ella nunca fue a verlo y supongo que ahora que falleció, le llorará un poco y se lamentará mucho. ¿Que si tuvo dinero?, sí, mucho, todo el dinero que le puedo haber heredado el bisabuelo, ranchos, casas, ganado, pero todo acabó poco a poco hasta quedarse con nada y en una soledad brutal dependiendo de la hermana de mamá. Mamá y la tía hicieron lo posible por mantenerlo vivo, curaciones, medicamentos, comida, café, un poco de compañía, pero nada de eso pudo curar su desnutrido cuerpo. Si la vejez y la soledad y la pobreza son duras por separadas,,, ahora juntas, es una situación terrible. Así falleció el tío, el hermano de Elena, mi abuela que hace años falleció y antes de hacerlo enloqueció una mañana del noventa y seis. Benito murió solo, abandonado por su única hija, por sus tantos nietos y por sus tantos y tantos bisnietos. Murió pobre. Mamá me cuenta que él fue un hombre poderoso, que sus propiedades no tenían fin y cuando la abuela y mamá eran muy pobres, llegar a casa del tío significaba también cierta humillación por parte de él y su esposa, la tía Lina, fallecida hace años y que antes de morir enfermó de reumas. Pero la muerte y la soledad y la pobreza, supongo que al menos una de las tres, tarde o temprano nos toca, habría que luchar porque nunca nos toquen las tres juntas, como a Benito, que a estas horas, lo alistan para enterrarlo, a él, a su soledad, a su pobreza, a su vejez, a su abandono. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario